Entrevista sobre el significado de formar parte del Comité de Mujeres Líderes de América

“Formar parte del Comité de Líderes para América, es un gran reto. Aportar con iniciativas y experiencias que sirvan de inspiración a otras mujeres para el empoderamiento de las mismas, es un gran desafío; donde todas y todos debemos unirnos para fortalecer la democracia”.
Amig@s les comparto una entrevista que me realizó la Fundación DOCUMENTACIÓN, sobre el significado de formar parte del Comité #MujeresLideresAmerica

Entrevista sobre DEMOCRACIA PARITARIA

“Hay que borrar la idea de que no hay mujeres que quieran participar en la política”.
Amig@s les comparto un extracto de una entrevista que me hizo el Instituto Nacional Electoral de México sobre DEMOCRACIA PARITARIA.

Contribuciones de la justicia electoral a la igualdad de género en Ecuador

Comparto la presentación realizada en México, Contribuciones de la justicia electoral a la igualdad de género EN ECUADOR realizada en la “VI conferencia Iberoamericana sobre justicia electoral”


En Paraguay – >Legislación Electoral ecuatoriana sobre la paridad de género

Gracias a la invitación de ONU-Mujeres, el Centro de Documentación y Estudios y la campaña por la libertad de expresión ciudadana “Decidamos” de Paraguay, asistiré al seminario: “Paridad Política: Avances Regionales y Perspectiva en Paraguay”, en donde aportaremos al proceso político que se está generando en este país para implementar leyes que velen por la paridad.

Participo con ponencia sobre  “Paridad democrática aplicada en un sistema de listas abiertas: la experiencia de Ecuador”, comparto a continuación la presentación:

 

 

Paridad democrática aplicada en un sistema de listas abiertas: La experiencia de Ecuador

 

Las mujeres alrededor del mundo, han librado una dura lucha para asegurar que su voz sea escuchada y sus intereses sean representados en la esfera pública, traduciéndose inmediatamente en innumerables esfuerzos por lograr una participación política equitativa y efectiva. América Latina, no ha sido ajena a esta realidad, siendo una región emergente en la que las mujeres han tomado roles protagónicos como figuras públicas y convirtiéndose rápidamente en un referente mundial en cuanto a la participación política de las mujeres. Sin embargo, en países como Ecuador, y los demás en América Latina, falta un largo camino por recorrer para llegar a la ansiada participación equitativa e igualitaria, tanto en aspectos de la vida cotidiana, como en aspectos públicos, de los cuales la política es un eje fundamental. La región latinoamericana se encuentra en un constante desarrollo, basado en la adopción de modelos propios, basado en las vivencias y experiencias históricas de cada país, lo que ha llevado a la redefinición de las estructuras sociales; no obstante, la desigualdad en diversos ámbitos, lamentablemente, persiste. La realidad de las mujeres ante estas dinámicas locales se ha visto afectada, llegando incluso a verse reflejada en una situación de injusticia social. Por un lado está la injusticia socioeconómica, que incluye la privación de bienes materiales para una vida digna, y la segunda es la injusticia cultural o simbólica, que incluye la dominación cultural, el no reconocimiento y el irrespeto a las mujeres latinoamericanas (Fraser 1997).

Es por esto, que en América Latina, los diversos colectivos de mujeres se han enfocado en exigir igualdad en las condiciones de vida, tanto públicas como privadas, para todas las personas, sólo por el hecho de serlo. Es por esto, y de acuerdo con afirmado por Elizabeth Stanton en el siglo XIX, «existen ciertos derechos naturales tan inalienables para la civilización como el derecho al aire… Los derechos naturales de un hombre y una mujer civilizados con el [derecho] al gobierno, a la propiedad, al desarrollo armonioso de todos sus poderes y a la gratificación de sus deseos… Los sexos son iguales y por lo tanto merecen derechos iguales» (Stanton 1898). Las mujeres latinoamericanas hemos fundando nuestra lucha social en la reivindicación de la igualdad de derechos, pero también en la igualdad de oportunidades. Por lo tanto, y desde todos los países de la región, se ha impulsado el discurso de la igualdad en todas las esferas sociales y de intervención de las y los ciudadanos. La igualdad se verá reflejada en el mismo acceso a las mismas oportunidades para todas y todos los ciudadanos, sin razón de género, etnia, religión, entre otros aspectos socioculturales que nos distinguen a unos de otros. Pero esta igualdad se ve debatida, el momento en que debiera tener en cuenta que debe existir una igualdad de partida, es decir, que las condiciones iniciales específicas de cada quien son diferentes (León y Holguín 2005).

La inclusión es sin duda un término amplio que se aplica a todos y cada uno de los ámbitos de la vida de las personas, sin embargo, la inclusión en los procesos de participación política se ha vuelto un eje fundamental de la lucha por el ejercicio pleno y democrático de los derechos de las mujeres, así como de los demás grupos que hoy en día son llamados como grupos de atención prioritaria. Exigir oportunidades para participar, opinar y decidir en igualdad de condiciones sobre el futuro político de cada uno de nuestros países se ha vuelto un imperativo en el discurso de los colectivos de mujeres, presentando alternativas y opciones para lograr este cometido. En la actualidad, la visibilización de otras y otros actores sociales que exigen equidad de derechos y de participación, ha reforzado las reivindicaciones que los colectivos de mujeres han impulsado desde finales del siglo XX en América Latina. Ante esto, los países han reaccionado de diferentes formas, siendo un claro ejemplo, la implementación de leyes y sistemas de cuotas para la representación, tanto de mujeres como de distintas minorías. Sin embargo, indicar qué país es más o menos inclusivo es complejo, pero ciertamente podemos analizar qué grupos tienen el derecho a participar en política. Pero con respecto a la situación política de las mujeres y su participación, lo que podemos evidenciar, es que el grado de inclusividad de un régimen aumenta cuando ellas obtienen el derecho a sufragar y a ser elegidas, y hacen uso de él, no sólo eligiendo sino también haciéndose elegir. Es decir cuando sufragan y logran ingresar a las élites políticas, y hacen presencia en cargos públicos tanto de designación como de elección. (Wills 2004).

La inclusión política en los países latinoamericanos se ve entonces reflejada en distintos ámbitos de la vida política de cada uno de los países, mediante los siguientes factores: el número de electoras que tienen la posibilidad de sufragar; el número de mujeres que en efecto ejercieron su derecho al sufragio; el número de mujeres que se presentaron como candidatas; el número de mujeres que resultaron electas como autoridades; y, el número de mujeres que son designadas para cargos públicos de alto rango, como ministras, secretarias de estado, juezas, intendentas, entre otras designaciones. Pero desde Ecuador, hemos incluido una variable importante entre estos factores que nos ayudarán a determinar cuán inclusivo es un determinado país o en la práctica, su gobierno; esto es el número de mujeres que efectivamente participan en los espacios de toma de decisiones dentro de una organización política. Sumando todos y cada uno de estos aspectos, podemos apreciar una radiografía bastante acertada de la participación política real de las mujeres en cada uno de los países de América Latina, y del mundo también.

Artículos de la ponencia:

Participación política de la mujer en el Ecuador: experiencias inclusivas en la Función Electoral

En Ecuador, como ya se señaló anteriormente, la Constitución marca un hito dentro de la protección a los grupos de atención prioritaria, pues convierte las políticas de inclusión en un eje transversal de la actuación de todas las funciones del Estado. En mi caso, y como Consejera Nacional Electoral, he contribuido en la concreción de acciones afirmativas en la arena electoral. El Consejo Nacional Electoral creó la Comisión de Inclusión el 1 de noviembre de 2012, con el objetivo de generar insumos que permitan al Consejo adoptar las medidas necesarias en aras a garantizar la incorporación en igualdad de derechos a sectores tradicionalmente discriminados, y también con enfoque de género. Sin embargo a pesar de la normativa vigente en el país que obliga listas paritarias y alternadas, así como diversas iniciativas que impulsan la participación política de la mujer; dicha participación efectiva todavía deja mucho que desear, especialmente a nivel local, donde está bastante minimizada. Esta participación se ve tanto desde el lado de las electoras, como de aquellas mujeres que participan en la competencia política y resultan elegidas.

El sufragio en Ecuador, es un acto considerado como obligatorio; pues las personas reciben un certificado que valida todo trámite público o privado; por lo que esto dificulta medir con mayor veracidad la participación democrática tomando únicamente a la asistencia a las urnas el día de las elecciones como indicador. Con esto en mente, asevero que la votación de las ecuatorianas en los últimos 7 años no ha presentado mayor variación, mostrando un número superior de mujeres que acuden a votar en relación con los hombres. Sin embargo, esto está directamente relacionado con la cantidad de mujeres, que a su vez, también es superior a la de los hombres en el país. Pero una cifra importante e interesante, es que el número de mujeres que no acuden a votar ha ido disminuyendo conforme avanzan los procesos electorales; lo que sugiere un aumento de participación activa de las ecuatorianas como electoras. A pesar de que en el 2013 parecería haber un incremento, hay que tomar en cuenta que en ese año se incluyeron a los sectores con voto facultativo, como son las y los adolescentes, las personas con discapacidad y las y los adultos mayores, lo que incrementó el padrón y refleja un mayor ausentismo. Por el contrario, los hombres que no acuden a votar se mantienen en una cifra relativamente estable, y en el 2013 sucede lo mismo que en el caso de las mujeres.

Tabla I

Evolución de la votación de las mujeres en el Ecuador: 2006 – 2013

2006

2009

2011

2013

TOTAL DE ELECTORES

9,165,125

10,532,234

11,158,419

11,675,441

ELECTORAS

4,623,363

5,275,287

5,588,507

5,848,128

TOTAL DE SUFRAGANTES

6,617,242

7,928,748

8,634,376

8,602,603

SUFRAGANTES

3,399,417

4,052,845

4,400,902

4,373,871

NO SUFRAGAN

1,223,946

1,222,442

1,187,605

1,474,257

Fuente: Consejo Nacional Electoral, 2013

Tabla II

Evolución de la votación de los hombres en el Ecuador: 2006 – 2013

2006

2009

2011

2013

TOTAL DE ELECTORES

9,165,125

10,532,234

11,158,419

11,675,441

ELECTORES

4,541,762

5,256,947

5,569,912

5,827,313

TOTAL DE SUFRAGANTES

6,617,242

7,928,748

8,634,376

8,602,603

SUFRAGANTES

3,217,825

3,875,903

4,233,474

4,228,732

NO SUFRAGAN

1,323,937

1,381,044

1,336,438

1,598,581

Fuente: Consejo Nacional Electoral, 2013

Mientras que analizando la participación política de las mujeres como autoridades electas, provenientes de un proceso de sufragio popular; en Ecuador existen dos escenarios totalmente diferentes: la Asamblea Nacional y los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD). La participación política de la mujer en el espectro legislativo ha tenido una tendencia creciente en los últimos 15 años; sin embargo aún queda camino por recorrer para alcanzar la paridad real en la representación.

Es importante traer a la memoria, que desde inicios del siglo XXI, se da un salto cuantitativo de más de 10 puntos porcentuales en la representación de las mujeres ecuatorianas en el Congreso o la actual Asamblea, lo que representa un gran avance para la representación política de la mujer. No obstante, esto está directamente relacionado con la aprobación de la Ley de Cuotas aprobada en el año 2000. Esta ley establecía un cupo mínimo de mujeres en las listas de candidaturas presentadas por las organizaciones políticas, así como exigía la ubicación alternada y secuencial de las y los candidatos en esta lista. Con la aprobación de esta Ley, se partió en el 2000 con una cuota del 30% de mujeres que deben conformar una lista, valor que incrementaría el 5% en cada proceso electoral. En el año 2008, con la aprobación del nuevo cuerpo constitucional, se estableció la paridad como norma en la presentación de candidaturas, llegando a una cuota del 50% para las mujeres y 50% para los hombres. Entonces, a partir del 2008, las listas han sido conformadas paritaria y alternadamente; sin embargo no se puede asegurar una representación paritaria efectiva, pues esto depende del voto de los electores.

Tabla III

Representación de hombres y mujeres en el Legislativo: 1998 – 2017

PERÍODO LEGISLATIVO

TOTAL DE LEGISLADORES

MUJERES

%

HOMBRES

%

1998 – 2003

130

16

12,30%

114

87,70%

2003 – 2007

180

39

21,66%

141

78,34%

2007 – 2011

99

27

27,27%

72

72.73%

Asamblea Constituyente 2007

130

45

34,62%

85

65,38%

2009 – 2013

124

40

32,25%

84

67,75%

2013 – 2017

144

56

38,20%

89

61,80%

Fuente: Consejo Nacional Electoral, 2013

Gráfico I

Porcentaje de mujeres y hombres en el Poder Legislativo: 1996 – 2009

Fuente: Legislatina, Observatorio del Poder Legislativo en América Latina de la Universidad de Salamanca

En los Gobiernos Autónomos Descentralizados sin embargo, la realidad es diferente a aquella reflejada a nivel nacional en la Asamblea; lamentablemente la participación de las mujeres en los gobiernos locales en todo el país aún está muy minimizada. Las cifras hablan por sí solas, la participación local de las mujeres ecuatorianas no supera el 15%; por lo que se puede aducir que en la cotidianidad de lo local, las mujeres siguen relegadas a roles propios de la esfera privada, con poca participación en la esfera pública o peor aún en la vida política de sus comunidades o localidades. En el terreno local, la cultura patriarcal se ve reforzada, con una mermada participación y exposición pública de las mujeres.

Tabla IV

Representación de hombres y mujeres en los Gobiernos Autónomos Descentralizados: 2014 – 2019

MUJERES

% MUJERES

HOMBRES

% HOMBRES

TOTAL

PREFECTURAS

2

8.70%

21

91.30%

23

ALCALDÍAS

16

7.84%

188

92.16%

204*

JUNTAS PARROQUIALES

948

25.46%

2.776

74.54%

3.724

*Faltan los datos de Santo Domingo y Azuay, aún no están computados.

Fuente: Consejo Nacional Electoral, 2013

La realidad política en el Ecuador, para que las mujeres logren alcanzar cargos de elección popular correspondientes a Prefecturas, Alcaldías y Presidencias de Juntas Parroquiales se vislumbra sumamente complejo. Es alarmante ver que de 23 prefecturas, apenas 2 tengan a mujeres como sus titulares; o peor aún que de las 204* alcaldías del país, tan sólo 16 sean ocupadas por mujeres. Entonces, como podemos ver mediante las cifras, la representación política de las mujeres difiere abismalmente a nivel nacional y a nivel local. A pesar de que las organizaciones políticas han hecho un esfuerzo para que las listas pluripersonales cumplan con la Ley y puedan inscribir sus candidaturas, e incluso algunos partidos han tomado la decisión política de que algunas mujeres presidan las listas lo que aumenta las posibilidades de ganar; en los resultados no se refleja esta paridad, lo que está directamente vinculado con la forma de votación de las y los ciudadanos. Esto podría explicarse mediante la predominancia de una cultura política machista que se evidencia más al momento de elegir a autoridades locales. Así mismo, al ser la esfera local mucho más cercana, las y los votantes podrían preferir elegir a hombres que a mujeres de su entorno; proyectando la idea de que las mujeres debieran mantenerse en el espacio privado, mientras que los hombres están preparados para ejercer cargos públicos. En todas las sociedades se clasifica qué es ‘lo propio’ de las mujeres y ‘lo propio’ de los hombres, y desde esas ideas culturales se establecen las obligaciones sociales de cada sexo, con una serie de prohibiciones simbólicas (Lamas, 2007); quizás en las localidades ecuatorianas todavía ‘lo propio’ de las mujeres, no sea la política.

Sin duda alguna, la participación política de las mujeres en el Ecuador ha avanzado significativamente, pero es importante reconocer que aún queda un largo camino por recorrer. A pesar de la normativa vigente en el país obliga que se presenten listas paritarias y alternadas, así como diversas iniciativas que impulsan la participación política de la mujer; en efecto, dicha participación, especialmente en los gobiernos locales en todo el país aún se ve sumamente menguada. De igual manera, es innegable que las mujeres en los últimos años hemos asumido diversas posiciones de poder que eran tradicionalmente masculinas; sin embargo la inequidad persiste en diversos campos, como el laboral, en los espacios de toma de decisión e incluso en la incursión en la política. Por lo que tengo varias interrogantes: ¿son suficientes las acciones afirmativas o las leyes de cuotas? ¿O también es necesario pensar en acciones afirmativas de llegada, como cuotas o escaños obligatorios para mujeres, para asegurar la representación política de las mujeres tanto a nivel nacional como local? La participación política de las mujeres es un gran reto para la sociedad ecuatoriana, ahora somos actoras visibles, pero para permitir que estos cambios avancen, debemos continuar actuando con transparencia, justicia, equidad e inclusión de todos y todas.

La participación política de la mujer en el Ecuador

En Ecuador, desde la aprobación de la Constitución del 2008, se han establecido nuevos lineamientos, tanto de acción como de ejecución de las instituciones estatales. Dentro de estas nuevas directrices para la política pública nacional, está principalmente la inclusión como valor fundamental de la nueva institucionalidad ecuatoriana. Es por esto, que la inclusión no puede limitarse a lineamientos en el papel, sino llevarla a la práctica, brindar oportunidades y garantizar la participación equitativa de todos aquellos grupos o sectores sociales que han sido tradicionalmente relegados a la esfera privada, sin posibilidad de acción o decisión en la pública. Esta inclusión entonces, también se extiende a la arena política, la cual no sólo se refiere a la participación a través del voto y de la postulación de todas y todos; sino también el derecho a estar presentes en igualdad de condiciones en los cargos de elección. En este sentido, la igualdad política también depende de si todos los grupos sociales del país están representados adecuadamente en el gobierno (Htun 2005).

Es por esto, que en Ecuador, a partir del marco normativo y legal vigente, se ha impulsado la inclusión a partir de políticas públicas y acciones afirmativas, generando oportunidades inéditas en la sociedad. En este sentido, las oportunidades, en efecto, se han extendido a la participación políticas de las y los ecuatorianos. Partiendo de la Constitución de la República, la cual en su artículo 61 numeral 7, establece que las ecuatorianas y los ecuatorianos tienen el derecho de desempeñar empleos y funciones públicas con base en méritos y capacidades, y en un sistema de selección y designación transparente, incluyente, equitativo, pluralista y democrático, que garantice su participación, con criterios de equidad y paridad de género, igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad y participación intergeneracional; podemos aseverar que se ha impulsado la participación política de las mujeres ecuatorianas, al menos desde las normas. De la misma forma, en la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, o más conocida como Código de la Democracia, se obliga que tanto las listas de candidaturas, como las directivas de las organizaciones políticas, sean paritarias y alternadas. Recogiendo lo establecido por Marta Lamas con respecto a la paridad, esta quiere decir estrictamente la mitad de mujeres y la mitad hombres (Lamas s/f). No obstante, la paridad va más allá de únicamente números, la paridad expresa un principio de igualdad, de no discriminación y de democratización (Arboleda 2009).

Sin embargo, en el país todavía adolecemos de un sistema electoral con diversas falencias, que repercuten negativamente en la representación paritaria de las mujeres en la práctica. El sistema electoral ecuatoriano se basa en la norma universal de un elector o electoral es igual a un voto, partiendo de un principio de igualdad y equidad del voto de todas y todos los ciudadanos. Así mismo, la forma de votación es entre listas. Es decir, las y los ciudadanos pueden votar por las y los candidatos de su preferencia entre distintas listas u organizaciones políticas. También pueden votar por una sola lista o en “plancha”, que es lo que en Ecuador entendemos como el apoyo a todos y cada uno de los y las candidatas de una sola lista. Esta forma de votación, aporta a una distribución más personalizada del voto antes que reforzar el voto por una organización política. Sin embargo, en el Ecuador, más del 70% del electorado vota por todos los candidatos de una sola lista. Mientras que en lo que corresponde a la presentación de listas, en el país tenemos un sistema de listas abiertas o más conocido como sistema de listas libres, en las que de acuerdo a la votación ciudadana, la lista puede reordenarse. Por ejemplo, un candidato en el tercer puesto, puede ganar el segundo curul si recibe una votación mayor a la candidata que ocupa este puesto, lo que claramente perjudicaría la elección de esta candidata. Sin embargo, según la Ley como lo mencioné anteriormente, las listas de candidaturas deben ser alternadas, es decir ser presentadas a través del conocido sistema de cremallera, así como paritariamente compuestas por el 50% de hombres y el 50% de mujeres. Sin embargo, esto no puede garantizar que tanto hombres como mujeres lleguen a ser autoridades paritariamente; pues en la gran mayoría de los casos, son hombres quienes encabezan las listas y quienes tienen mayores probabilidades de acceder a un escaño.

Otro factor que incide en la representación de las mujeres, es el método de asignación de escaños que se utiliza para todas las elecciones pluripersonales en el Ecuador, con excepción de las y los asambleístas nacionales, es decir, para asambleístas provinciales, concejales, vocales de juntas parroquiales rurales y parlamentarios andinos. En el país, los métodos de asignación de escaños que se aplican, son métodos proporcionales. No obstante, el que rige actualmente la distribución de escaños antes mencionada, es aquel basado en la fórmula de Divisores Continuos, o mejor conocido como Método D’Hondt; el cual es ampliamente conocido por su característica concentradora. De igual manera, otro factor que repercute en la participación y el acceso de la mujer a espacios de representación, es la creación de circunscripciones electorales. Con la finalidad de acercar a las y los electores a sus autoridades y viceversa, en el Ecuador desde las elecciones de 2013 se han aplicado circunscripciones electorales. Al delimitar dichas circunscripciones, se ha buscado, de ser posible que se cumpla con los siguientes parámetros internacionales: mantener, en lo posible, la unidad cantonal, salvo en los casos en que el asentamiento urbano pueda constituirse, por sí mismo, en un distrito; tener continuidad territorial; y determinar los rangos entre distritos urbanos y rurales, conservando en lo posible, estas cualidades de continuidad geográfica, ecológica, étnica y sectorial. La creación de circunscripciones pequeñas junto con la fórmula de divisores continuos en el país, sin duda, ha dificultado la participación política de las mujeres; pues se favorece a las organizaciones políticas mayoritarias, pero también reduce la representación de grupos minoritarios, dentro de los que podrían estar las mujeres.

Indicadores de Participación Política de la Mujer Ecuatoriana – Elecciones Seccionales 2014

Comparto con ustedes el documento con toda la información de la participación política por sexo de candidatas/os, autoridades electas y sufragantes en las pasadas elecciones del 23 de febrero del 2014.

 

Reunión CNE – ONU Mujeres, trabajando en estrategias para una paridad real en Ecuador

onu mujeres

En el CNE recibimos junto con mi compañera Consejera Nubia Villacís a la Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Moni Pazini y la Especialista del Programa, Nydia Pesantes. En una amena reunión en la que compartimos varios puntos de vista sobre la participación de las mujeres en Ecuador, compartimos además estadísticas y puntos de partida que nos permitirán fortalecer los procesos en busca de la paridad.

Durante la reunión se propuso realizar un estudio de investigación para conocer el índice de votación femenina a candidatas en las elecciones seccionales del 23 de febrero. Este estudio sería una cooperación interinstitucional entre las dos entidades. “Siendo un aporte importante para las mujeres”, aseguró Moni Pazini, quien también destacó las políticas de paridad en el Ecuador.

Mi compañera Consejera, Nubia Villacís, expuso sobre el encuentro de magistradas electorales donde participamos en la creación de la Declaración de San Salvador. Además de declarar al  21 de mayo como “Día de la Participación Política Paritaria de la Mujer”.

En Ecuadortenemos una comisión de Inclusión de Género, aprobada el pasado 1 de noviembre del 2012  por la Asamblea Nacional, que respalda la participación política de las mujeres, con la cual se puede amparar la ejecución de las iniciativas anotadas. Es  esencial preparar nuevas estrategias para incrementar la participación de las mujeres en las distintas esferas políticas, los resultados electorales con respecto a este tema son claros, las mujeres ocupan un limitado espacio en cargos de elección popular.

En Pleno CNE respetamos Paridad de género

En Pleno del CNE aprobamos que en Zamora Chinchipe se respete la paridad de género para la elección de presidente de junta. En esta provincia hubo un empate y los vocales decidieron adjudicar la presidencia a un hombre sobre una mujer. En el pleno se expuso las razones por las cuales eso no puede pasar en nuestro país y por las que se debe respetar la paridad de género. Comparto en este video estos argumentos que son claves para incrementar la participación de las mujeres en la política.

En las leyes implementadas para